Próxima reunión:

Viernes 01/06/2012, 19 hs., en el 4to piso, Paraguay derecha (Facultad de Cs. Médicas)

viernes, 20 de abril de 2012

"El dolor": apuntes de la reunión del 13 de abril

Con la idea de ir eligiendo el tema para los próximos meses y planificando los próximos encuentros, empezamos a discutir sobre un tema grande "el dolor" a partir de algunos textos de Iván Illich, quien no ahorra pólvora en su crítica a la medicina occidental hegemónica.

¿Cómo se vive el dolor en otras culturas? Según Illich, el dolor es para nuestra sociedad un proceso físico, pero el dolor como experiencia dolorosa incluye además a la cultura, la ansiedad, la atención y la interpretación. Recordamos así, como los opioides influyen sobre el componente psíquico del dolor y no sólo sobre la transmisión de la señal dolorosa. Acá surgió la pregunta de cuánto de efecto placebo hay en el uso de los fármacos, y qué tan estudiada está la acción de los mismos. De todas maneras, en el componente psíquico del dolor la acción de los opioides no es un efecto placebo, sino que hay un efecto biológico, a nivel de neurotransmisores y vías no relacionadas directamente con la vía del dolor, que influye en lo psíquico. ¿Será este un caso donde la frontera -cultural- entre lo físico y lo psíquico tiende a diluirse? Por otro lado, si en la experiencia dolorosa influyen factores como la ansiedad o el significado que se le da al dolor, cabe preguntarse por qué estos factores no son generalmente objeto de la práctica médica, sino que dependen de la buena voluntad del médico. Esto lo vemos cuando en un hospital los pacientes no saben ni por qué están internados o se los manda a comprar fármacos sin decirles para qué son. Sabemos que siempre hay médicos que explican, que acompañan y que intentan hacer otras cosas, por eso en este sentido queremos recalcar que la crítica no es "a los médicos", sino a las tendencias más generales que se observan en la medicina.

Vivir el dolor y la enfermedad individualmente también es un fenómeno contemporáneo, antes o en otras culturas se lo vivía como un problema colectivo, pensando en sus significados y sus causas. Además la medicina-psicología responsabilizan al individuo de sus problemas modificables como adicciones, ansiedad, psicopatologías, como si esas cosas fuesen culpa de las personas y no problemas sociales. Nos preguntamos también si es lo mismo enfermar en el campo que en la ciudad. En la metrópolis tenemos la obligación de estar bien, de producir, y por eso no podemos darnos los tiempos para vivir la enfermedad de otra manera, además tenemos los fármacos relativamente a nuestra disposición. Mientras que en el campo, al no haber esa disponibilidad tampoco hay el deseo artificial de consumir medicamentos, y hay el tiempo para vivir los procesos.

Illich va más allá, y plantea que en la sociedad en la que vivimos el dolor ha aumentado exponencialmente, y entonces para que no nos cuestionemos acerca de por qué es así, se busca bloquear el sufrimiento mediante la administración masiva de analgésicos. El sufrimiento sería la experiencia dolorosa que abre preguntas y que según los significados que el medio social permita generar, puede habilitar la construcción de un sentido que a fin de cuentas permita un crecimiento de la persona; un marco en el cual el dolor físico deja de ser tan importante para la persona y pasa a ser parte de una experiencia integral a resolver. En contraposición a esto, nuestra sociedad favorece formas de vida donde anestesiamos nuestra sensibilidad, y por eso el sufrimiento es siempre una amenaza para subjetividades que no están dispuestas a la fragilidad*, a lo intenso de los procesos y de los cambios. Al mismo tiempo, detrás de la medicalización hay toda una industria farmacéutica que se beneficia. Nos preguntamos si no debería prohibirse entonces la venta libre de fármacos y la publicidad de medicamentos (en su totalidad). En torno a esto surgió el ejemplo de la fibromialgia, patología cuyo diagnóstico comenzó a aumentar hace unos diez años, y que muchos creen que sería una creación de la industria farmacológica para medicalizar cuadros que parecen tener mucho más de psíquico que de físico.

Pero también surgieron las obvias preguntas: ¿Qué tiene de bueno quebrarse una pierna? ¿Quiere Illich que no tomemos nada si nos duele una muela? ¿Plantea el texto la abolición de la medicina y de la farmacología? Creemos que lo que plantea es más bien otro abordaje del dolor y de la vida, la desprofesionalización de la medicina, la imposibilidad de resolver los problemas de salud sólo mediante fármacos.



*"En la ciudad que vivimos, con el desarrollo de las tecnologías de la comunicación a distancia y la urbanización, cada uno de nosotros es atravesado por una infinidad de fuerzas muy variables: esto hace entrar en crisis a la subjetividad mucho más frecuentemente porque las referencias se vuelven precarias y volátiles. Uno se ve así fragilizado. Y esa fragilidad por sí misma no tiene nada de malo; por el contrario: es el corazón mismo de la creación de realidad subjetiva y objetiva. Es cuando te sentís frágil y cuando tus referencias no hacen sentido alguno que te ves forzado a crear. Como dice Deleuze: uno no crea porque es lindo o porque quiere ser famoso, sino porque está forzado, porque no tiene otra solución que hacerlo. Se trata de crear sentido para lo que ya está en tu cuerpo y que no coincide con las referencias existentes, de recrear tus relaciones con el entorno, tu modo de ser.
Esta fragilidad, que es tan importante política y éticamente, es la verdadera salud: hacerse cargo de esta fragilidad en vez de huir de ella. Sin embargo, esta fragilidad es muy mal vista por una tradición muy antigua -el régimen identitario- que organiza la subjetividad a partir de una imagen estable de sí misma, como si fuese una unidad cerrada. Entonces, esa fragilidad es vivida como una especie de colapso de uno mismo. Toda la subjetividad moderna, comenzando en el cartesianismo, se construyó en base a recusar esta fragilidad. En la estructura psíquica que heredamos de varias generaciones, la fragilidad no tiene lugar, lo que tu cuerpo vibrátil -como yo le llamo- capta del entorno queda recortado, porque tenés que estar siempre muy bien, estable, funcionando." Suely Rolnik

jueves, 6 de octubre de 2011

Resumen reunión 23/09

En el encuentro se charló sobre el anterior texto de Foucault propuesto por Floro. Allí destacamos que el discurso médico no sólo es un asunto del contenido de lo que se dice sino que también importa el modo en que se estructura el discurso y las relaciones que establece este discurso con instituciones, reglamentos, dispositivos arquitectónicos donde se administra la medicina, y otros saberes disponibles en la época para pensar el mismo tema. La mirada foucaultiana se centra en la organización del discurso, el lugar de enunciación desde el que se habla, en síntesis se fija en la estructura. Ejemplo, una cátedra con contenido de derecha y una con contenido de izquierda comparten el dispositivo cátedra y en eso no son distintos.

También pensamos un poco la estructura de la entrevista, que tipo de subjetividad propone, el hecho de que no hay grandes diferencias entre la medicina que se ocupa de la salud mental y la otra, en el sentido de que ambas atienden al síntoma y tratan de buscar detras de él, el verdadero problema. No importa tanto el contenido manifiesto de lo que dice el paciente sino el contenido latente tanto en la búsqueda de una enfermedad mental o de las otras. También consideramos que la enfermedad mental (y las otras) son respuestas del cuerpo frente a un determinado desequilibrio. Por último, consideramos las posibilidades de modificar algo tan arraigado como la historia clínica y que chance teníamos de cambiar aunque sea mínimas cosas. El problema es social y la sociedad debería tomar la salud en sus manos pero mientras no suceda esto se trata de alterar los dispositivos tradicionales para liberar prácticas distintas.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Taller-debate

VIERNES 23/09 18hs


Nos encontraremos en el 4to piso paraguay derecha de la Facultad de Medicina (UBA) (Paraguay 2155)

Bibliografía disponible en la fotocopiadora del subsuelo de la facultad
y en www.conjugandosaberes.blogspot.com

jueves, 18 de agosto de 2011

Psiquiatría y Antipsiquiatría


"Si le hablas a Dios, es oración. Pero si Dios te habla, es esquizofrenia." Thomas S Szasz

Talleres-debate
>>>Primer encuentro: viernes 26/8, 17hs
>>>Segundo encuentro: viernes 2/9, 17hs

Nos encontramos en el 4to piso paraguay derecha

Bibliografía: 
> Franco Basaglia. Cuestionamiento de las instituciones psiquiátricas y represivas.
disponibles en la fotocopiadora del subsuelo de la Facultad de Cs. Médicas

jueves, 4 de agosto de 2011

Reflexiones sobre el origen de la esquizofrenia

Las ideas dominantes, son esas que se muestran como “naturales”, que recorren toda la vida en sociedad y a la vez condicionan sus prácticas. El proceso salud-enfermedad-atención no escapa de eso. 
Las posturas que se plantean como condicionantes son por un lado el reduccionismo, en el que el todo no es más que la suma de las partes. Tanto para las personas, suma de sus células; como para las sociedades, suma de sus individuos. El otro es el determinismo biológico que presenta a los genes y los disbalances bioquímicos, como la causalidad madre en el proceso de generar las enfermedades.
La contrapartida a este enfoque es la causalidad cultural. La influencia que tienen la sociedad, la familia y la clase social sobre la vida.
¿Cómo y en qué grado influyen estas variables sobre el proceso de salud enfermedad?
Para comprender al individuo debemos considerar su medio ambiente y la interacción que se genera logrando la capacidad de adaptación, hecho que es esencialmente humano y produce que el “medio ambiente” esté en constante modificación.
Ante esta aparente antagonía cultural V/S biológica tomamos como ejemplo la “esquizofrenia”. Cuando el modelo no explica, cuando no consigue los resultados buscados, se abre un hueco por el que se filtran nuevas explicaciones.
Tomamos el caso de Juana de Arco. Ella estaba convencida de su proyecto, sobretodo porque las voces que escuchaba en su cabeza decían lo mismo.
Este pequeño detalle no evitó que sea prócer de la historia francesa, pero hoy sabemos que los delirios y las alucinaciones son síntomas de la esquizofrenia, la vedette de las psicosis.
Pero para lograr esto ha sido necesario que la enfermedad mental, en primer lugar, no sea considerada un embrujo o cosas de dioses porque eso era resuelto por otros medios e incluía alternativas poco gratas como la hoguera o la cárcel en los más desafortunados casos.
Además fue necesario que se acuerde que ese comportamiento estaba fuera de lo normal y merece un tratamiento. Para lo que fue necesario que la locura, sea parte de los “asuntos médicos” y que a su vez la práctica médica, se subdivida en especializaciones suficientes como para diferenciar que era territorio de la mente y que del cuerpo. Trastornos “funcionales” para los psiquiatras y alteraciones “orgánicas” para los neurólogos, esa fue la repartición.
Finalmente se debió crear una categoría particular, un diagnóstico que agrupe los síntomas característicos bajo un concepto, porque no existe lo que no se puede nombrar. Un concepto, sobre el que se tenga consenso que está fuera de la normalidad estadística y/o de la normalidad moral de la sociedad.
El tiempo pasa y hoy en día en Inglaterra, uno de cada ocho hombres y una de cada doce mujeres en algún momento de su vida se tratará en un hospital por enfermedad mental (1).
Normalidad y salud quedan relativizadas a tiempo y cultura. Pero no por esto vamos a negar que hay personas que presentan trastornos de tal magnitud que le impiden desarrollar su vida con la paz y felicidad mínimas e indispensables. Y que la sociedad, como tal, cree herramientas terapéuticas que mejoren la calidad de vida de sus integrantes.
Lo que si nos preguntamos es acerca de cuáles son las causas y cuáles son las consecuencias. Porque el disbalance electroquímico que presentan los esquizofrénicos puede ser producto o resultado tanto de la biografía como de la biología de la persona. El capitalismo genera disociación, sin embargo los estudios en gemelos monocigóticos dicen que las predisposiciones genéticas son suficientes argumentos a considerar. El determinante cultural le da al hombre su condición; pero la biología no se presta a discusión, por ser parte de la naturaleza, esa que la ciencia "se encargó de demostrar".     
No es cuestión de el huevo o la gallina porque sea cual fuere la causalidad, la alternativa actual ofrece un fármaco que actúa en forma práctica y rápida. Sin embargo sabemos que no hay cura sin resociabilizacion, y es parte de la condición humana transformar el medio donde está.

Quedan abiertos interrogantes. ¿Por qué es más atractiva la explicación causal puramente biológica? ¿Ésta es tan indefectible como la cultural? ¿Cómo influye la condición de clase social en las patologías?
1 Department of health and social services (UK), 1981.

Medicina ¿Arte o ciencia?

Discutimos sobre el texto de Malena Lasala, Filosofia y medicina, que trata sobre la ciencia como lenguaje médico y los problemas que acarrea. Esto nos llevo a la pregunta de si la medicina es un arte o una ciencia, entendiendo a estas dos opciones como dos posibles aproximaciones en la práctica. La aproximación científica (en cualquier ciencia), como plantea el texto, lleva inmerso el necesario dominio sobre la naturaleza. Este enfoque puede dar resultados, pero constantemente choca con anomalías. La autora propone en su lugar una aproximación artística, de índole interpretativa. La apuesta es por el ejercicio de escuchar lo que el cuerpo tiene para decir, sin entender este escuchar como un lugar pasivo, contemplativo, sino como la intervención desde la particularidad de cada cuerpo. Si la ciencia plantea leyes generales y pretende que todos los casos se amolden por la fuerza a dichas leyes, el arte en la medicina buscaría entender como esas leyes universales funcionan en la particularidad de cada cuerpo, en lo específico, partiendo de la idea de que una misma patología no se desarrolla de la misma manera en dos cuerpos/ámbitos/culturas diferentes. De aquí que mientras la ciencia separa la producción de teoría en una primera instancia y su uso práctico en una segunda (ciencia aplicada), la autora rescata la idea griega de techne, que implica la fusión de teoría y práctica y la producción de conocimiento en el arte mismo de curar.
La gran pregunta que nos quedo picando es: ¿si la ciencia lleva dentro suyo la tendencia a dominar objetos, como conjugar una aproximación artística con los beneficios del progreso científico? Si nuestra crítica al lenguaje médico por la realidad que construye implica la necesariedad de un lenguaje nuevo, ¿el uso de máquinas en la consulta no implica también el uso de un tipo de lenguaje cosificante y biologicista, y por lo tanto, no necesitamos también su reemplazo? ¿Son arte y ciencia complementarios o antagónicos? Aun siendo obvios algunos de los progresos posibilitados por el progreso científico, la apuesta sería pensar desde lo que la medicina científica no puede solucionar (o directamente desde los problemas que esta medicina causa). La autora plantea que hay que combinarlos pero en una relación donde la ciencia se subordine y el arte logre vencer esa tendencia.
Continuará...

lunes, 20 de diciembre de 2010

Desde el alma
Mario Benedetti

Hermano cuerpo estás cansado
desde el cerebro a la misericordia
del paladar al valle del deseo

cuando me dices / alma ayúdame
siento que me conmuevo hasta el agobio
que el mismísimo aire es vulnerable

hermano cuerpo has trabajado
a músculo y a estómago y a nervios
a riñones y a bronquios y a diafragma

cuando me dices / alma ayúdame
sé que estás condenado / eres materia
y la materia tiende a desfibrarse

hermano cuerpo te conozco
fui huésped y anfitrión de tus dolores
modesta rampa de tu sexo ávido

cuando me pides / alma ayúdame
siento que el frío me envilece
que se me van la magia y la dulzura

hermano cuerpo eres fugaz
coyuntural efímero instantáneo
tras un jadeo acabarás inmovil

y yo que normalmente soy la vida
me quedaré abrazada a tus huesitos
incapaz de ser alma sin tus vísceras.


Ahí vienen de nuevo
Ricardo Ángel La Valle

Ahí vienen de nuevo…
Ahí vienen de nuevo…
Ahí vienen con su arsenal de toallas, friegas, talcos, pomadas…
Cierro los ojos y presento batalla lo mejor que puedo. Aprieto
los dientes que me quedan pero la fatiga puede más. Una nueva
violación. Siento como irrumpe el líquido, siento la pastilla
entrando como un proyectil y trago una nueva derrota…
Ahí vienen de nuevo…
Ahí vienen con sus sonrisas para atontar, con sus morisquetas
de Kindergarden, con su egoísmo rejuvenecido.
Cierro los ojos y me sueño potente. Aprieto los puños para
adormecer el entendimiento que me queda. Crispo mis rodillas
buscando el paroxismo pero el agotamiento me juega otra mala
pasada. Una nueva vejación. Siento el agua que enjuaga mi
entrepierna, por más que lucho no puedo dejar de sentir su
canturreo morboso, siento el hastío por esas sonrisas de
kermesse y me gana una nueva postración…
Ahí vienen de nuevo...
¿Quién les habrá dicho que quiero salvarme?


Gracias a Mica, compañera de la facu, por pasarnos el poema de La Valle y el de Benedetti que teníamos incompleto. Salud.

sábado, 16 de octubre de 2010

Conjugando Saberes en la FLIA

Mesa de Conjugando Saberes el sábado 16 de 13 a 18 en la FLIA, difundiendo el cuadernillo Reflexiones colectivas sobre el devenir de los cuerpos y otras publicaciones.